El AI Act no solo afecta a quien desarrolla inteligencia artificial. Cualquier organización que la utiliza actúa como responsable del despliegue y asume obligaciones propias.
Lo primero: saber qué se está usando
El punto de partida es un inventario honesto: qué herramientas de IA se emplean, para qué, con qué datos y quién decide sobre sus resultados. En la mayoría de organizaciones ese inventario descubre usos informales que nadie había autorizado.
- Inventario y clasificación por nivel de riesgo
- Política interna de uso de IA
- Formación y alfabetización del personal
- Supervisión humana en decisiones que afectan a personas
Selección de personal y educación: zonas sensibles
Los sistemas usados en contratación, evaluación del desempeño o valoración del alumnado entran en la categoría de alto riesgo. Requieren documentación, supervisión humana efectiva e información clara a las personas afectadas.
Solicita un diagnóstico gratuito y sabrás exactamente qué te aplica.



